jueves, 20 de enero de 2011

Ampliar la salvación de Dios en Jesús.

¿A cuántos hombres llega la salvación? A todos a los que Dios les ha pensado, por medio de los apóstoles que le han hecho llegar la Buena Noticia de la santificación en Jesús, le han acogido en su corazón y esa semilla a dado fruto. La verdad es que cristianos ha habia, hay y habrá muchos. Pero cristificados, hombres iguales a Jesús los hay contados, ójala que no. Si la salvación es suficiente para ir al Cielo, aunque sea quedandose a medias la mayoría, pues la labor de la Iglesia es buena, ha valido para algo. Pero si el resultado fuera en cuanto a la santificación de sus hijos, no aprueba ni por misericordia. Bueno, por eso tal vez sí.

Lo que quiero decir es que el Evangelio no lo ha dado Dios para ser mediocres, para unos pocos entregados a la vida contemplativa o caritativa y el resto se puede conformar con su misa dominical, sus confesiones y hasta algunos rosarios de propina. El bautizado, sumergido en las aguas en las que muere el hombre viejo y resucita un Hombre nuevo recreado en Jesús, o vive ese proceso de santificación o desdice a la Iglesia de su eficacia en llevar el Reino a los hombres. Tal vez algunos hermanos se han acostumbrado a vivir esa medio mediocridad, ese decir no se puede hacer más, esto es lo que hay. Algunos se han lanzado a por todo. Y gracias a ellos hay esperanza.

No es limitar a Dios, al poder de Dios, la acción del Espiritu que hace imposibles, que hace de una estéril o una virgen una mujer fértil. No es simplificar el cristianismo en labores humanitarias, por mucho que ellas hablen del amor de Dios. No es ordenar liturgicamente la vida piadosa, aunque sea necesario. Es todo, empezando por lo importante. La vida de comunidad que transforma al que incia su caminar en la fe.

No hay comunidades, no hay santos. Puede haber personas que motivados por el amor de Jesús hagan acciones caritativos, preciosas, pero no hay cristianos. Puede haber personas que oran, que saben de la Biblia, de Liturgia, de Teología, de Dogmática, de Derecho canónigo, etc. Pero nada de eso les hace cristianos.

No hay hermanos que tiene a Jesús presente cuando se reúnen en su nombre, que le escuchan (Palabra), que le hablan respondiendole (oración) y que comparten sus vidas siendo cada hermano Jesús para el otro, no hay vida comunitaria, no hay proceso de cristificación o lo hay deteriorado, disminuido, casi falsificado.

No hoy comunidades cristianas, no hay Evangelización, no hay vida de la Iglesia, o la hay con matices institucionales, hipócritas, debilitados.

Finalmente si no aspiramos, pedimos a Dios, trabajamos para que las haya, sin comunidades no hay salvación ni cristificacion, haciendo ineficaz la muerte de Jesus por nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario